miércoles, 6 de enero de 2010

Invitación al movimiento Humanista a la unión en torno a la causa común: La construcción de la Paz.


El movimiento mundial de paz se une. Una marcha ha recorrido la Tierra y ha observado banderas aparecer entre las montañas. La Whipala, que habla del Pachacutik, el nuevo ciclo. La bandera de la Paz, cuyo mentor Nicolás Roerich (QEPD) nos dice que ya estamos inmersos en los tiempos de la profecía: Vamos a reconstruir Shambala.

En el mundo de la farándula, de algún modo, todo también está impactando a gran escala. Avatar, la película de mayor presupuesto en la historia, si bien considera que la victoria puede alcanzarse por medio de la violencia, como también lo sostiene el Presidente de los Estados Unidos, también es cierto que describe de una manera muy hermosa la conexión de los nativos que saben mantener las tradiciones desde el origen de los Tiempos. El absurdo de la destrucción de la Naturaleza para obtener dinero ha de pasar a la construcción de vidas llenas de sentido que colmen de belleza a nuestro planeta.

La película 2012 por su parte plantea muy bien que estamos de seguro ante un colapso de la Tierra, lo dicen los científicos, lo dicen múltiples sabios de culturas originarias. Los que tienen dinero están pensando en ellos mismos y ahora es tiempo de pensar como familia terrestre. Copenhaguen es un fracaso que nos alienta a perseverar en encontrar soluciones en el pueblo. En los maestros encontramos la luz: Es tiempo de confiar y creer en la magia, en nosotros mismos y en nuestra familia planetaria y cósmica.
Invitación a una próxima iniciativa planetaria:
A los Humanistas del Mundo. A los pacifistas. A los permacultores. A los hombres y mujeres de buen corazón. A aquellos que han pedido cooperación para darle fuerza a la Marcha Mundial por la Paz.
Ahora invitamos a sumarnos todos a las celebraciones del 15 de Abril.
En esta fecha el Movimiento de permacultura está levantando el movimiento de transición en base a principios y en base a modelos de ciudades que están asumiendo el compromiso de pasar de sociedades dependientes del petróleo a sociedades con resiliencia local.
La carta para un mundo sin violencia de los premios Nóbel de la Paz que la Marcha Mundial ha difundido, también adhiere a la idea de la Transición.
Invitamos a los organismos del Movimiento Humanista a apoyar al Comité Internacional de la Bandera de la Paz en su labor de difundir este símbolo que estamos rescatando quienes creemos en la integración de toda la sabiduría de todas las tradiciones, para que podamos forjar un destino amoroso para nuestra descendencia.
Invitamos a Silo y a todos los voceros del Movimiento Humanista de todos sus organismos a sumarse a esta iniciativa por la Paz planetaria.
La invitación, de manera práctica consiste en darle forma a la visión del Movimiento de Transición actualmente en curso. Atendido que los tres círculos de la bandera representan Artes, ciencia y espiritualidades: es justamente desde esas tres perspectivas que se hace la convocatoria.
Por ende, los artistas son invitados a crear y exponer, los científicos a reflexionar y a exponer sus pensamientos sobre este tema y a todos, también les pedimos vincularse con lo superior del mundo espiritual, para que sigamos encontrando el camino correcto y podamos ser victoriosos en esta era grandiosa que nos ha tocado vivir.
La invitación la hacemos ahora porque queremos que las personas se vayan a vacaciones para reflexionar sobre cómo lograremos la Transición. Son todos invitados a estudiar permacultura. La invitación la hacemos porque vamos a aprovechar la inercia de una Marcha bella y ante la probable dispersión que acontece en el hermisferio sur en estas fechas.
Cualquier aporte puede ser entregado al siguiente correo: capitanjota@yahoo.fr
Klato Barada Nikto
Juan Pablo Lazo Ureta
Embajador Universal de la Paz
Director
Centro de Permacultura de la Bioregión del Aconcagua

La construcción de la Paz en toda la Tierra.

Vivimos momentos estelares.
Somos conscientes de un cambio de era. Nos está llegando el entendimiento acerca de cómo lograrlo a medida que el tiempo transcurre y que se comienza a manifestar la realidad que intencionamos. El tiempo está maduro para recibir al Pachacutik, el gran cambio de ciclo que anticipan los Aymaras.

Existe una confluencia hacia recordar que nuestro poder está en nuestros corazones. Allí estamos volviendo.

La bandera arcoiris de la Whipala, en la foto, nos transmite que la luz del sol se fragmenta en colores en la Tierra y que nestro destino es construir paz en la Tierra ahora entre todos los pueblos y entre todas las personas. Reconozcamos que somos una familia. La bandera de la Paz trae un significado desde los tiempos inmemoriales porque rescata un símbolo usado en muchas civilizaciones. El color rojo nos recuerda nuestra sangre, que nos une a todas las personas en una sola raza.

En la foto. Los músicos aymaras. La roda, como dicen en Brasil. El ruedo para bailar y festejar y celebrar la victoria de las profecías.

Sé que hablar de profecías incomoda a los rigurosos científicos. Pues que se rompa esa rigidez que nos ha llevado a la duda metódica, pues con esa duda generalizada acerca de nuestro destino hemos caído en la ignorancia de faltar el respeto de los abuelos y a las abuelas de las tradiciones ancestrales. Ellos han mantenido el conocimiento acerca de cómo vivir en paz con la Tierra. Es cuestión de sembrar, de amar la vida que nos entrega la Tierra, de agradecer por toda su generosidad y de enfocarnos todos en un propósito común.

Lo mejor es que todo acontece naturalmente.


Una multitud en la montaña. Las banderas anaranjadas engalanaron el cerro y mostraron la potencia de un movimiento enfocado en la Paz y en Ahimsa. Ese camino que enseña Mahatma Gandhi y que nos invita a no herir y no dañar, de acción, palabra o pensamiento a ningún ser vivo.

Agradezco a : Silo, Rafael de la Rubia, Tomás Hirsch, Sol Garfias, Marisol Zavala, Agustín, Susana y todos los hermanos que se identifican con ese camino naranja. También es tiempo que todos nos declaremos humanistas en el sentido que nos parezca más sagrado. Somos todos de una misma raza. Yo soy un Humanista que siente alegría de vivir y de cooperar a transitar hacia una era de paz. Yo soy un Humanista que siente que debemos dejar de comer carnes y debemos comenzar a respetar a los animales. Yo soy un Humanista que cree importante que dejemos de usar el calendario gregoriano y nos conectemos con el cielo y las estrellas y el movimiento de trece lunas que genera las cuatro estaciones del año. Yo soy un Humanista que también se siente Animalista, Universalista, Mapuche, Hopi y Aymara.
Soy hijo de la Tierra.


Miles.
Recordamos a otros millones que anhelan lo mismo.
Recordamos que Ser Humano implica asumir nuestra condición de guardianes de los demás reinos que habitan la Tierra.
Es fácil lograrlo.
Es simple.
Comienza en nuestro interior. Allí está toda la paz del mundo.
Nuestro corazón es el centro del Universo y allí brilla un diamante magnífico.
Aceptemos la realidad tal y como ella se nos presenta.
Actuemos en conciencia y con gozo, porque a eso vinimos.
Y derrochemos entusiasmo que es un regalo demasiado enorme que podemos brindarnos a nosotros y a todas las generaciones que vienen el construir la Paz en la Tierra, ahora que todo es favorable.





Aquí. La foto de la victoriosa llegada de aquellos que dieron la vuelta al mundo. Una gesta épica.

viernes, 1 de enero de 2010

Feliz año nuevo.


Una serpiente arcoiris recorre la Tierra. En múltiples culturas se habla de eso. En la antigua religión del Candomblé, que fue traída a nuestras tierras por los esclavos de África que entraron por Salvador de Bahía a América del Sur, se habla de Oxumaré. Es la serpiente arcoiris que vive girando alrededor del mundo. Es hombre seis meses y los otros seis meses, mujer y entonces se llama Bessém. Como un orixá de la Tierra representa las riquezas que hay en las profundidades y también tiene el propósito de llevar el agua para el palacio de Xangó, en el cielo, con el fin de perpetuar el ciclo de las aguas en el planeta. Se dice también en el candomblé que Oxumaré es el dueño del sonido, de las artes y de la belleza.

Representa el pacto entre los Dioses y los Hombres.

Esta Serpiente que se encuentra dentro de nosotros también, la recordamos hoy que celebramos el primer día del año. La Marcha Mundial por la Paz ya pasó por Santiago y en mis sueños, esta Marcha traía la energía de la serpiente. Moviéndose por todo el mundo, traía con ella la luz, las palabras de unidad y de esperanza. Claro que atendido el momento que vivimos, trascendente, es tiempo de afirmarnos en la certeza de lo que está aconteciendo. Es el despertar masivo de la conciencia acerca de la esencia. Para ello baste recordar de dónde venimos, para encontrar la cura sobre el sentido de nuestro destino. Para saber de dónde venimos es que las tradiciones de los pueblos originarios son fundamentales. Una Tradición tiene como característica, traer el conocimiento de otra época a la época actual. En términos futbolisticos, es un pase de rabona desde la eternidad al momento presente. De este modo, sabemos que hubo momentos de gloriosa paz y mancomunión en la Tierra, entre los hombres, los animales y las plantas. La Tradición nos trae el conocimiento acerca de cómo se hizo aquello, para plasmarlo ahora.

Al final, también entendemos que la Tradición nos explica lo que es de sentido común. La Tradición resuena con aquello que está escrito en nuestros corazones, como la regla de oro que circula en la carta para un mundo sin violencia: Trata a los demás como quisieras que te trataran a tí.

¡Estamos en plena Transición! Ocupémonos de los detalles que permitan a quienes descubren la posibilidad de sumarse al movimiento mundial de paz, que les sea fácil, saber cómo hacer, qué hacer, dónde ir... En definitiva: Cómo aprender a volar.

Me nace por último decir que el dolor es vehículo de conciencia y la celebración conciente, nos lleva a liberarnos del sufrimiento.

Por todas nuestras relaciones

Juan Pablo Lazo Ureta